sábado, 2 de junio de 2007

CINCUENTA CÉNTIMOS









¿Qué son
cincuenta céntimos de euro?.
No más que la llave de un carrito de la compra,
la mitad de un todo a cien sin nombre,
siquiera, la reserva de una silla
en un café.

Calderilla que molesta
entre infinitos cachivaches
que pueblan las entrañas de mi bolso.

Un día, al pasar el detector ése de metales
que precede al aeropuerto,
hizo mirarme sorprendida, entre atónitas pupilas,
como si una bomba en miniatura,
agazapada,
calumniase incólume, mi estampa.

Y, es que,
¿quién son cincuenta céntimos
para poner sobre la mesa mi sonrojo?

Pertenezco a la clase gobernante
de la acrópolis del mundo.
Se mide mi partida
en sacros documentos
donde la apuesta, no es nimia tontería, y
se guarda en lacre,
la deducción de lo científico.

Mi corrector de maquillaje,
lleva su liturgia, y
es deidad el intercambio, siglos ha,
en urbanización de lo cabal.
Decreto ley que cristaliza
el descanso de las almas
sin la resaca de pensar, una noche de tertulia,
sobre algún problema metafísico.

Tarifa conlleva esta custodia
del fenotipo manufacturado
en términos de plus valía.

No creáis que no tiene su peso
la jerarquía ésta. Al fin y al cabo,
¿no fui yo la que,
en la reunión del viernes de la FAO,
planifiqué el proyecto aquél de desarrollo
que salía, lo menos, a un euro el día
en Kenia,
con dos comidas y una siesta?

y es que, la inflación,
a todas partes llega



2 comentarios:

Víktor Gómez Valentinos dijo...

UNA MONEDA TAN REDONDITA, TAN PERFECTA, NIMIA HUELLA DE NUESTRA DEJADEZ, DE NUESTRO DESPILFARRO O TACAÑERIA.

UNA MONEDA QUE EN ALGUNOS LUGARES VALE POR UN DIA MAS DE INFRAVIDA.

TU VICTOR

Pilar Iglesias de la Torre dijo...

¡cuánta razón Víctor!

en demasiados países, menos que el valor de mercado de un día de vida......menos que el valor mercantil de la mirada atónita de un niño

Tu Pilar