Mostrando entradas con la etiqueta DEDICATORIAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DEDICATORIAS. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de abril de 2009

EL ALFIL DE LO POSIBLE


Como la diamantina habitación de la ternura.
Como ese polímero epoxi
que estira interminable los segundos
suturando miradas demolidas, o
la alquimia cristalina de todos los puntos cardinales.

Así, tal que así,
la base estratégica del nido
tejiendo la red sideral de nuestras almas
en un desprendimiento paulatino
de aquellas crisálidas que bordan
sin más, la primavera.
Porque, es la escarcha del invierno,
silente estuche
de cualquier arco voltaico hilvanado
después, sobre la historia.

¿Dónde
la trazabilidad del violeta
sin la sobredosis de entalpía
que derrochan tus manos cada instante?
¿Dónde el iris del idioma
sin alarife subcutáneo?

Como un alfil de lo posible
ese punto geodésico
tintando de vainica la mañana.




a la mujer.........madre, hija, esposa, abuela.....hermana........
Más información en:

martes, 14 de octubre de 2008

VARIABLE INTEMPORAL


Al entrañable y lúcido poeta:

Andrés Quintanilla Buey


Florecen paso a paso,
injertos de ilusión,
en la cosmogonía infinita de la historia.
Es la apertura, lenta e inflexible,
de crisálidas durmiendo, constantes en la magia.

Variable intemporal
el aliento cristalizado de tu boca
al impregnar con tiento, los renglones.
Y una luz
arqueando el universo
como horizonte a respirar
hasta lo íntimo del ser y, abandonarse.

¡Ay, ingrávido el abrazo,
perfecta espiral en tu sonrisa!

viernes, 31 de agosto de 2007

PIROCLASTO ÍNTEGRO DE ENTRAÑA

A mi querida compañera:




Era la periferia poligonal de una provincia
en espera....Osciloscopio aún
sin calibrar, pendiente de un aliento.
Algo así, como un espacio mudo,
expectante............Mientras,
entre cristales se filtraba
la oxidada geometría
de tanto incienso ya obsoleto y
la sensación de un paso más,
epígrafe en sepia acumulado
al trasiego de los siglos.

..... Ni siquiera el rumor
de las voces, cesó, ese día,
en el carnet de identidad de tu llegada......y es que fue,
un ir deshojando violetas poco a poco
de cada velo desteñido de la luna.

Desconozco el punto de inflexión, pero
tu mano decidida,
imbricada en la imperturbable vectorialidad del tiempo,
había ido impregnando
el diccionario de conceptos que,
como imprescindible vademécum,
destila luminarias, justo allí, donde hace falta.

..... Y volvióse hogar
el punto cardinal de la conciencia,
floreciendo almendros,
cualquiera que fuera el dial de la emisora
o el diagrama del precepto a descifrar.

..... Ya nada fue lo mismo
en aquellas coordenadas sin sangre del comienzo,
porque, en la fotosíntesis constante,
era día cada noche, y latido,
la presencia.

..... Un plegamiento matemático,
los ingredientes de tu sombra
fundiendo entre vendajes,
el envés de la ternura, donde la caricia
se hace sueño y la evidencia,
piroclasto íntegro de entraña.

...... Ahora, el lugar, es el lugar.
Pero.............no estás.



sábado, 21 de julio de 2007

EL CEDRO ESTA TARDE



Posando ternura detrás de la tormenta, hoy,
al mediodía,
te cerré los párpados.

Isoeléctrico ya
el reino del descanso para ti,
tenue el roce de ese gesto
diciendo adiós a la tibia palidez
que te afilaba el rostro.
El último electrodo retirando la esperanza,
despierta la guarida que engulle los suspiros.

Tomé la decisión por ti
y di la orden
a la quietud
para que pudiera la rutina continuar
sobre el talco decorado de un diálogo
que vulnera el calendario a su albedrío.

Carece de diques la censura de la muerte
cuando el estertor de la sombra
acampa el ónix escalpelo
que al vacío rasga.

Itinerario en almoneda,
el ácimo regreso al punto de partida
de mi voz, sin ti,
para la declaración de hacienda ante notario.

........Aún
transparente la cianosis en tus uñas,
mi retina rasgando el disco duro,
mientras rubrico tu dolencia
guardando el cristalino de tus ojos
en el penúltimo cajón, abajo, a la derecha,
de ese archivo
que nunca más se abre.

Yaciste
el arquitectónico espacio del desguace,
según la grafía de mi adentro
recorría,
pauta tantas veces lanza,
un crepúsculo más
de la larguísima penumbra. Sin duda,
el cedro, esta tarde,
destilará ramas en la arena.